4 de noviembre de 2014

CELTIC DE GLASGOW, Un Club fundado por un sacerdote marista para combatir la pobreza


“En un mundo perfecto el Celtic nunca se hubiera creado porque en un mundo perfecto no existiría la pobreza ni la miseria”.

El emblema del club es un trébol de cuatro hojas, y el uniforme oficial comprende pantalón blanco y camisa de colores verde y blanco. Los partidos del equipo se celebran en el estadio Celtic Park Glasgow, el más grande de Escocia, con una capacidad de más de 60 mil espectadores.


El principal oponente del Celtic FC es el Rangers FC, apoyado por los protestantes. El Celtic FC cuenta con unos 9 millones de aficionados, incluyendo un millón en los Estados Unidos y Canadá. La asistencia a los partidos del equipo es la más grande del país y entra en la lista de los 12 clubes más asistidos de Europa. En el año 2003, los fans del club fueron glorificados con un premio especial FIFA Fair Play Award por su comportamiento ejemplar.



El Celtic de Glasgow fue fundado por el hermano Walfrid, un religioso marista irlandés que se trasladó a Escocia y que atendió a los miles de irlandeses católicos que emigraron debido a la hambruna en su isla.

Pronto se dio cuenta de las grandes necesidades espirituales y materiales que aquellos pobres hermanos suyos padecían en una ciudad en la que una buena parte les odiaba por dos motivos: por irlandeses y por católicos.
         

En 1868 le nombraron profesor de la escuela parroquial de Santa María en el East End de Glasgow, el barrio de emigrantes católicos. En 1874 era ya su director y creó The Poor Children´s Dinner Table, (La mesa de los niños pobres), una organización caritativa para ayudar a los niños más necesitados. La ayuda era espiritual y también material pues el hambre hacía estragos en esos momentos.

   
Pero de repente vio la forma conseguir la ayuda necesaria para sus pequeños: el fútbol. Siendo un adelantado a su época observó la posibilidad de organizar eventos deportivos como vía para recaudar fondos para los niños pobres y emigrantes de Glasgow.

El Celtic nació en la sacristía

De este modo, el hermano Walfrid convocó una reunión en la sacristía de la Iglesia de Santa María, conocida como de Calton, en noviembre de 1887 y propuso la creación de un equipo de fútbol que se llamase Celtic, por su inspiración irlandesa. Así comenzó la andadura de lo que años después se convertiría en un grande de Europa.

Pronto comenzaron los partidos y la llegada de fondos para los niños pobres. El proyecto fue creciendo puesto que el equipo también servía para que los niños pudieran estar atendidos mientras sus padres, obreros todos, trabajaban en las factorías de Glasgow.



A partir de ahí el Celtic comenzó a expandir su identidad católica por todo el país. De este modo empezaron los míticos enfrentamientos deportivos con los protestantes del Rangers así como sus primeros éxitos deportivos. Actualmente es el equipo más laureado de Escocia e incluso llegó a ser campeón de Europa en el año 1967-
           
Celtic, Campeón de Europa 1967

Su legado sigue muy presente en el club y la esencia católica es una seña indiscutible. De hecho, hasta hace pocos años todos los sacerdotes podían entrar gratis a los partidos de los “católicos escoceses”.
   
     
Actualmente el club tiene oficialmente la caridad como una de sus prioridades para lo que creo un organismo específico. “El fondo de Caridad del Celtic ha sido creado para poner en práctica los principios de caridad de su fundador”, afirman en su web. Para ello, recaudan fondos y realizan actividades a favor de los niños desfavorecidos, de personas sin hogar, parados y para la lucha contra la drogadicción. Igualmente, otros proyectos se centran en promover la armonía religiosa. Y de esto saben mucho.

   

Su histórica vinculación con el catolicismo en un país de mayoría protestante les ha granjeado siempre grandes persecuciones. Sus aficionados y sus jugadores han sido tradicionalmente increpados por sus orígenes religiosos y étnicos aunque nunca han renegado de ello.

Caso curioso fue el del portero polaco Artur Boruc. En todos los campos era insultado por ser católico y además de la misma nacionalidad que Juan Pablo II. El Papa era el objetivo de estos aficionados. Por ello, en un derbi ante el Rangers el guardameta decidió homenajear al ahora Beato y al acabar el partido se fue a la afición del Celtic con una camiseta con la foto de Juan Pablo II en la que ponía: “Dios bendiga al Papa”. Desde entonces se convirtió en el ídolo de su afición.



El hermano Walfrid, cuya tumba es visitada por aficionados del Celtic asiduamente, nunca podría haber imaginado que su pequeña obra de caridad surgida en una sacristía de un humilde barrio de emigrantes se convirtiera en una entidad tal que se enfrentara en competiciones europeas a equipos como el Barça o el Real Madrid, siendo además el equipo más laureado de su tierra. El amor todo lo puede, como diría San Pablo.



   



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